Cascada de Ézaro

La cascada de Ézaro, un lugar mágico en Galicia

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La cascada de Ézaro es una de las más grandes maravillas naturales que posee Galicia. Un enclave que compite en fama con las islas Cíes de las Rías Baixas o con nuestra playa de Las Catedrales. Y es que, como todo lo anterior, este paraje de la provincia de A Coruña tiene un carácter especial. Es la única cascada de Europa que hace que un río vierta sus aguas directamente al océano Atlántico.

La cascada de Ézaro o de Xallas

El lugar se conoce como cascada de Ézaro por el pueblo que hay junto a ella. Pero también se la llama cascada del Xallas por el nombre del río. Da igual como lo llaméis. El caso es que es un sitio de lo más hermoso y, como es habitual en Galicia, con un carácter legendario.

Se cuenta que antaño los marineros se guiaban por la gran nube de vapor que generaba la caída de agua del Xallas en su choque con el mar. Se dice que era enorme, y tal vez hoy en día nos pueda parecer una exageración. Eso se debe a que la regulación mediante embalses del río hace que su caudal sea menor en este punto.

Sin embargo, cuando esos embalses construidos río arriba tienen que desaguar, lo cierto es que entonces la cascada de Ézaro vuelve a ser un fenómeno sobrecogedor de la naturaleza.

A los pies del monte Pindo

Vista de la Cascada de Ézaro
Cascada de Ézaro – Ángela Galiano Lorenzo / Flickr.com

En realidad, no es extraño que la cascada de Ézaro tenga su propia leyenda. Hay que tener en cuenta que se encuentra en la Costa da Morte, espacio legendario donde los haya. Y además, a sus espaldas se encuentra el monte Pindo. Este es conocido como el monte Olimpo de la cultura celta. Es decir, que estamos en una tierra de leyenda y de magia.

Ahí es donde está el municipio coruñés de Dumbría, que es al que pertenece la cascada de Ézaro. Obviamente, la cascada está en la zona de litoral y se halla entre dos lugares también espectaculares. Uno es el cabo de Fisterra y otro es la playa de Carnota, en el municipio de Muros, y que es la más grande de Galicia.

El mirador de Ézaro

Cascada de Ézaro
Cascada de Ézaro – alberto ge punto hache / Flickr.com

Todos esos nombres que estamos citando, la verdad, es que convierten la excursión hasta la cascada de Ézaro en una actividad más que recomendable. Allí nos espera la visión de las cataratas desde unas plataformas de madera habilitadas a tal efecto. Unas pasarelas situadas a la distancia suficiente para verlo todo con seguridad y, al mismo tiempo, poder apreciar la magia de este salto de agua de hasta 40 metros de altura.

Y tras esa visión hay que ascender hasta el mirador de Ézaro, en la parte superior. Si subís en coche, mucho ojo al cambio de marchas, ya que es una carretera muy sinuosa y con un tramo de mucha, mucha pendiente.

Nosotros, en realidad, os recomendamos dar un paseo caminando hasta el mirador. Es en subida, lógicamente, pero la visión del entorno compensa el esfuerzo. Allí os espera una panorámica muy bella de la mole granítica del monte Pindo y del relieve quebrado de la Costa de Morte.

Además, tras esa contemplación, de nuevo hay que hacer el camino a la inversa, bajando. Y para recuperaros siempre podéis tomar algo en los bares de la zona. O si el tiempo acompaña, lo ideal es tumbarse en la fina arena de la playa de Ézaro. Está ubicada con vistas a una de las cascadas más extraordinarias de toda España y de Europa.

Sin duda alguna, darse un chapuzón en semejante lugar es una experiencia que difícilmente se olvida. ¡Apunta este lugar y disfruta de un día mágico junto a la cascada de Ézaro!

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